Guía básica para contratar tu seguro de vida.

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Aunque nunca hayas contratado ninguno, seguro que en muchas ocasiones has oído hablar de los seguros de vida. Se trata de una manera de hacer frente a la falta de ingresos que se produce en una familia cuando uno de sus miembros fallece.

Como probablemente estarás lleno de duda, desde Ricardo Cagigas Asesor de Seguros hemos preparado esta guía básica para contratar el seguro de vida que más te conviene. A lo largo de estas páginas te contamos cuáles son las figuras básicas que intervienen en un seguro de vida, qué tipos de seguros de vida existen y 8 consejos básicos para que elijas el seguro de vida más adecuado para tu caso.

¿Cuáles son las figuras básicas que intervienen en un seguro de vida?

Antes de nada, te vamos a contar cuáles son las tres figuras jurídicas que desempeñan un papel en un seguro de vida:

Tomador: es la persona que contrata la póliza y que la firma.

Asegurado: es la persona que está asegurada por el seguro contratado.

Beneficiario: es la persona que recibe la indemnización en caso de fallecimiento del asegurado.

Como puedes deducir, el tomador y el asegurado pueden ser la misma persona, el tomador y el be- neficiario también, pero el asegurado y el beneficiario no suelen coincidir, salvo en los seguros de vida ahorro, que veremos más abajo.

Por otro lado, está la figura de la compañía ase- guradora, que es la empresa que paga el capital al beneficiario en el caso de que se produzca la muerte del asegurado.

¿Qué tipos de seguro de vida existen?

Una vez tienes claro cuáles son las figuras jurídicas, también debes saber que existen principalmente dos tipos de seguros de vida: seguro de vida riesgo y seguro de vida ahorro. Veamos con detalle en qué consisten cada uno de ellos.

Seguro de vida riesgo

Los seguros de vida riesgo: son aquellos por los que se paga una cantidad de dinero estipulada previamente en el caso de que la persona asegurada fallezca. Este tipo de seguros normalmente se contratan con el fin de cubrir los gastos derivados de la defunción de esa persona.

Dentro de los seguros de vida riesgo, existen dos tipos bien diferenciados:

Seguro de vida entera: que, como su propio nombre indica, cubre toda la vida del asegurado, independientemente del momento en el que se produzca la muerte. La asignación de la prestación acordada está garantizada desde el momento del fallecimiento.

Seguro de vida temporal: cubre tan solo un periodo de vida del asegurado. Si en el momento del vencimiento de la póliza el asegurado sigue con vida, la compañía de seguros no tendrá que abonar ninguna cantidad al beneficiario.

Los seguros de vida riesgo suelen ser contratados por personas que tienen a otros miembros de la familia a su cargo. Esto se hace con el fin de que, en caso de fallecimiento, no tengan que cargar con la hipoteca, los préstamos u otras deudas y además obtengan una cantidad de dinero con la que se aseguren el sustento.

De hecho, a veces es un producto vinculado a la contratación de préstamos hipotecarios. En un caso como este, tú serías el tomador y el asegurado y los beneficiarios serían tu familia o las personas que tienes a tu cargo.

También es importante que sepas que hay una serie de situaciones que no cubre el seguro de vida riesgo, como el suicidio, la muerte provocada por el beneficiario o la muerte producida por actos imprudentes del asegurado.

Seguro de vida ahorro

Los seguros de vida ahorro son aquellos en los que, al llegar la fecha de vencimiento de la póliza, si el asegurado sigue con vida, recibirá por parte de la aseguradora el capital pactado. En estos casos sí es posible que el tomador, el asegurado y el beneficiario sean la misma persona.

En este tipo de contrato, es necesario rellenar una declaración de salud en la que hay que responder muy sinceramente y la compañía de seguros tiene en cuenta la edad del asegurado a la hora de decidir la prima a pagar.

Por último, hablando de los tipos de seguros de vida, cabe destacar que existe una tercera clase: los seguros de vida mixtos. Garantizan un pago del capital pactado a los beneficiarios en caso de fallecimiento del asegurado, pero también se abonará en caso de que el asegurado llegue con vida a la finalización del contrato.

8 consejos básicos para contratar un seguro de vida.

Cuando vas a contratar un seguro de vida, sobre todo si es la primera vez, es importante que tengas en cuenta una serie de criterios para que sea lo más ventajoso posible para el beneficiario.

A continuación, te damos 8 consejos básicos que debes seguir cuando vayas a contratar un seguro de vida:

1. La edad:

La edad idónea para contratar un seguro de vida es entre los 30 y los 50 años. Las personas más jóvenes es complicado que tengan un patrimonio relevante y habitualmente no tienen contratada una hipoteca. Pasados los 50 los precios de los seguros de vida son más altos, ya que hay una mayor probabilidad de un imprevisto de salud. Además, es en esta franja de edad cuando las personas suelen tener mayores responsabilidades económicas.

Ten en cuenta también que muchas compañías dejan de asegurar a partir de los 65 años, así que procura que te dejen clara esta condición antes de contratar el seguro.

2. Capital asegurado:

Por un lado, si tienes una hipoteca, lo ideal es que cubra al menos los años que faltan por pagar del préstamo para que no hereden la deuda otras personas. Por otro lado, se recomienda que el seguro de vida ries- go cubra el salario neto de al menos 5 años, para que las personas que estén a tu cargo tengan el sustento asegurado durante ese tiempo.

Normalmente no hay cantidad límite a asegurar, pues el seguro te pue- de cubrir la cantidad que tú desees. Para calcular el capital que debes asegurar tienes que pensar en una serie de factores, como tus gastos habituales, si tienes hijos, tus gastos bancarios, si tienes vehículo o los impuestos de sucesiones y de testamento.

3. Tipo de seguro:

Según la edad que tengas, tu profesión o tu estilo de vida, te puede favorecer más un tipo de seguro u otro. Por ejemplo, si vas a tener un trabajo de riesgo durante una temporada, puedes contratar un seguro de vida riesgo de tipo temporal. Sin embargo, si te gustan los deportes extremos o tienes una edad avanzada, te puede venir mejor un seguro de vida ahorro.

4. Precios

La prima que vamos a pagar, obviamente, es uno de los principales aspectos que debemos tener en cuenta a la hora de contratar un seguro de vida. Debes saber que puedes pedir a la compañía aseguradora que te presente una modelación del coste del seguro para que te hagas una idea de la inversión que vas a hacer.

Asimismo, lo idóneo es que tengas unos ingresos estables para poder hacer frente a la prima de manera constante o en un solo pago.

5. Condiciones

Como con cualquier tipo de contrato, debemos leer muy detenidamente las cláusulas que nos ofrecen con el seguro de vida, como la forma de indemnización, lo que cubre y lo que no, las limitaciones, el tipo de seguro, la fecha de vencimiento, etc.

En cuanto al cambio del beneficiario, normalmente es posible, pero debes consultarlo antes con tu aseguradora. Además, algunos seguros ofrecen una cobertura por dependencia o invalidez. También es recomendable que puedas guardarte una copia para cuando te haga falta echarle un ojo.

6. Beneficiarios

Lo ideal es que los beneficiarios del seguro de vida sean personas dependientes de tu sueldo para que, en caso de fallecimiento, ellos reciban un capital con el que puedan seguir manteniendo el nivel de vida que siempre han tenido. Las aseguradoras suelen abonar el capital en un plazo entre 30 y 60 días desde el momento en el que se presenta toda la documentación necesaria tras la muerte.

En cualquier caso, debes saber que un testamento avalado por un notario prevalece ante lo que diga la póliza, por lo que siempre se cumple la última voluntad.

7. Asegurados

En el mejor de los casos se deben asegurar con un seguro de vida a todos los miembros de la familia que tengan un salario, por ejemplo, el padre y la madre. De esta manera, fallezca quien fallezca, el resto de la familia tiene garantizado un sustento, incluso aunque los hijos se queden sin los dos padres.

8. Seguro de vida con la hipoteca

Como hemos comentado anteriormente, es frecuente que el banco te ofrezca una reducción de los intereses del préstamo bancario si contratas con ellos un seguro de vida, pero en ningún caso te pueden obligar a hacerlo. Aunque realmente quieras vincular ese producto a la hipoteca, estudia primero si las condiciones que tiene te favorecen.

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